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El juego físico, herramienta contra la obesidad infantil
España es el tercer país europeo con mayor obesidad infantil
11/07/2012

El Observatorio del Juego Infantil (OJI) recomienda a padres, familiares, instituciones y centros escolares que fomenten la práctica del juego físico entre los niños como medida para reducir la obesidad infantil y promover la práctica de actividad física y de estilos de vida saludables. El OJI alerta de unos niveles de juego entre la población infantil que considera "escasos" y lamenta que el sedentarismo se haya convertido en el estilo de vida actual, desencadenando índices de sobrepeso y obesidad preocupantes.
Según el último análisis de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), un 44,5% de los menores sufre exceso de peso, porcentaje que sitúa el estado español en la tercera posición de países europeos más afectados por la obesidad infatil, sólo superados por Italia y Chipre. Asimismo, según el Comité de Nutrición de la American Academy of Pediatrics (AAP), los niños que dedican más de cuatro horas al día a ver la televisión tienen un índice de masa corporal mayor a aquellos que dedican la mitad de tiempo a este medio de comunicación.
Según Jaume Bantulà, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación y miembro del OJI, "promover el juego tradicional comportaría una mayor sociabilización y más actividad física entre la población infantil": "Se trata de recuperar lo que otras generaciones ya hemos tenido, el hecho de correr, saltar, perseguirse... Y crear espacios de juego que potencien un mayor gasto energético en los niños". Bantulà recuerda que "el juego infantil dentro del hogar suele comportar poco gasto energético", y apunta la necesidad de habituar a los niños desde pequeños a jugar durante horas y compartir los juegos con otros compañeros.
Asimismo, el OJI considera necesario reducir el uso de videojuegos y el tiempo que los menores dedican a los medios de comunicación electrónicos: según los datos apuntados por el estudio Juegorama 2011, que constataba una reducción de los juguetes a favor de los juegos electrónicos a partir de los 7 años y un abandono prematuro del juego con juguetes a los 9 años.


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